Fuentealba
(*)Es difícil a veces quedarse aislado de ciertas realidades políticas de nuestros países.
La muerte del docente Carlos Fuentealba en la provincia de Neuquén (Argentina), es uno de esos sucesos que nos recuerdan, que aún en las democracias cuasi establecidas, existen los esclavos.
Muerto por el golpe de una granada de humo en la cabeza, el docente se encontraba protestando por la situación laboral de sus compañeros en la provincia.
Desde que me conozco con nariz, en este país, los docentes han estado mal pagos y maltratados. Todos los colores que nos han gobernado, han prometido apoyo, inversiones, subas de presupuestos,capacitación, equipamientos pero, la realidad siempre sigue al camino, de que un pueblo sin formación, es un pueblo más dósil.
Es lamentable, es triste saber que un docente, un formador, un educador, es muerto por reclamar lo que le corresponde.
Al final siempre se termina pagando, un precio lamentable, por reclamar lo que debería estar por defecto.










